domingo, 25 de marzo de 2018

Orgullo y prejuicio | Jane Austen


Jane Austen (1775-1817) recibió una educación privilegiada y superior a la que recibían las mujeres en su época. Permaneció soltera, aunque estuvo enamorada de un joven con el que no se pudo casar por motivos económicos y estuvo prometida con otro, pero lo rechazó poco después porque no estaba enamorada.

A pesar de esto, vivió una vida tranquila en diversas ciudades del sur de Inglaterra dedicándose a la escritura.

Orgullo y prejuicio narra las aventuras y desventuras amorosas de las hermanas Bennet, centrándose en el personaje de Elizabeth, a través de las cuales la autora nos presenta con comicidad la sociedad de su tiempo y coloca a la mujer en un lugar más notorio que el que le correspondía en su época con la figura de la protagonista.

La singular relación que se da entre Lizzy y Darcy es sin duda el mayor atractivo de la obra, ya que el lector se ve atraído durante todo el relato por ésta, que pasa por fases muy dispares hasta llegar por fin a la aceptación del amor por parte de los dos. A pesar de que muchos consideran romántica la historia que nos plantea Austen, la autora parece alejarse del prototipo de narración amorosa que se acostumbraba a dar. Los protagonistas tropiezan, cometen errores. Es más bien una visión realista de lo que puede llegar a ser un romance entre dos personas, donde quizá las cosas no lleguen a salir siempre como deseamos.

Por lo que respecta a la parte de sátira de la novela, Jane Austen utiliza como recurso indispensable la ironía; la caracterización de sus personajes y de la época en general está plagada de agudos comentarios de la escritora, que acostumbra a ridiculizar los aspectos frívolos de la sociedad en la que vive. El patetismo de muchos de sus personajes da el toque cómico a la obra, hecho que contrarresta el tono más formal que se da al relato de los romances. Un ejemplo claro lo vemos en los padres de la protagonista: la señora Bennet, una "mujer de escasa inteligencia, pocos conocimientos y humor voluble"; y el señor Bennet, una extraña mezcla de "vivo ingenio, humor sarcástico, reserva y extravagancia". La particular relación de dos personajes tan diferentes origina divertidas situaciones familiares que amenizan la lectura y hacen que la obra sea algo más que una simple historia de entresijos amorosos.

Centrar su obra en un mundo limitado, el que ella conocía, ha sido criticado, pero esto unido a la precisión de Austen al describir nos permite percibir casi a la perfección el entorno de sus personajes, e incluso también a los mismos, que aparecen sujetos a un retrato que nos hace conocerlos con exactitud.

Por otra parte, el personaje de Elizabeth es bastante inverosímil para el contexto que se nos describe. Lejos de parecerse al resto de mujeres de la obra, que se muestran superficiales, ignorantes e incluso pueriles, Lizzy es inteligente, racional a la vez que algo romántica, pero también inconformista. Su visión de la vida se puede considerar muy moderna, reflejo del pensamiento de Austen que, al igual que ella, vivió un romance que no cuajó por problemas económicos y no estuvo dispuesta a casarse con un hombre del que no estaba enamorada. Sin embargo, para Elizabeth las cosas acaban mucho mejor que para la autora, que no vio buen fin a su vida amorosa.

En conclusión, Austen nos proporciona una obra entretenida e interesante en todos sus aspectos, y dotada de una modernidad y de un toque de feminismo inusuales en la Inglaterra de la autora.

Información extraída de: ub.edu