domingo, 18 de febrero de 2018

El principito | Antoine de Saint-Exupéry


En El principito, el autor afirma haber conocido al singular personaje que da título al libro seis años atrás, en el desierto del Sahara, después de haber sufrido un accidente de avión.

El principito procedía de un asteroide tan pequeño que bastaba con desplazar un poco la silla hacia atrás para ver continuamente la puesta de sol. Un día brotó del suelo una rosa; el principito se enamoró de ella, pero no pudiendo soportar su orgullo y presunción, decidió abandonar el asteroide y emprendió un viaje que lo llevó a otros pequeños planetas.

Ilustración de Saint-Exupéry para El principito (1943)
En cada uno de ellos habita un personaje que encarna algún defecto humano: la vanidad, el egoísmo, la ambición...

Finalmente llega a la Tierra, donde descubre que su rosa no es única, y entabla amistad con un zorro, y después con el narrador. Los sutiles simbolismos y el desenlace de la historia sugieren el sentido del libro: una indagación sobre el amor y la amistad, sentimientos que, pese a su naturaleza incomprensible y los sufrimientos que pueden acarrear, se revelan como una necesidad ineludible y enriquecedora.

Antoine de Saint-Exupéry
Información extraída de: Biografías y Vidas